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El cyberacoso: características y novedades en Argentina. (Por Lic. Lucas Vazquez Topssian)

Es sabido por todos que una de las conductas posibles en los seres humanos es la agresión, en donde un sujeto intenta intencionalmente causarle un daño a otro. Aunque esta conducta puede aparecer y desaparecer en un breve período de tiempo, su duración también puede prolongarse y no remitir de manera rápida o fácil: entramos así dentro del terreno del acoso.

El acoso tiene el componente agresivo de la intencionalidad de hacer daño, pero éste perdura en el tiempo y es normal encontrar episodios de violencia repetidos que dan cuenta de esta cronicidad. En todo hecho de acoso también aparece la desigualdad de poder entre la víctima y el agresor. Acerca de este último, encontramos que el acoso puede ejercerse de manera individual o grupal.

Los tipos de daño producto del acoso suelen ser variables, siendo los más comunes los físicos (golpes, empujones, quemaduras), verbales (insultos, amenazas), psicológicos (expandir rumores sobre la víctima) o sociales (exclusión de la víctima del ámbito grupal).

En cuanto a los participantes del acoso, se reconocen 3: el agresor, la víctima y el observador. Muchas veces no se tiene en cuenta la participación de los observadores en el proceso de acoso, es decir, aquellas personas que presencian el acoso y que desde su acción o inacción ayudan a prolongar o a fomentarlo.

Cuando el acoso se produce a través de las tecnologías de información y comunicación (TIC), hablamos del cyberacoso, o en inglés, “cyberbullying”. Estas tecnologías ofrecen al agresor una amplia gama de modalidades:

  • Acoso mediante numerosos mensajes, llamadas, o correos, que toman la forma de amenazas y/o insultos.
  • Difusión de imágenes comprometidas, rumores, chismes.
  • La posibilidad de hackear la cuenta de alguien.
  • Crear perfiles falsos en las redes sociales.
  • La grabación de la agresión o la humillación de la víctima para difundirlo posteriormente.

Se debe aclarar que debido al ámbito virtual donde ocurre, el cyberacoso tiene ciertas particularidades respecto al acoso donde no intervienen las TICs. Mientras que el acoso ordinario ocurre en un lugar y tiempo determinados, el cyberacoso no conoce límites espaciales ni temporales. La víctima difícilmente puede escapar del cyberacoso. En cuanto a los efectos, el cyberacoso cuenta con la permanencia que ofrece internet y estos se multiplican exponencialmente al poder llegar a más personas. En este punto, los observadores pueden colaborar negativamente al compartir y difundir material relacionado con el ciberacoso. Las TICs también han actualizado a otras antiguas formas graves de acoso, como el abuso de menores: el grooming.

El agresor del cyberacoso muchas veces actúa impulsivamente, con una actitud poco reflexiva, sin pensar en las consecuencias que pudiera tener para la víctima o para él mismo. Si se lo confronta, el agresor suele justificar su accionar mediante diferentes posturas ajenas a su propia responsabilidad. A veces minimizan el hecho y sus consecuencias, suponiendo que se trata de un juego o una broma sin mayor importancia, donde todos se ríen. Otras veces aparece la idea de reciprocidad, es decir, el cyberacoso como venganza por un hecho del pasado cometido por la víctima. Frecuentemente aparecen excusas que responsabilizan a la víctima: “Es una idiota, se lo merece” o “Ella se hizo las fotos”. Finalmente, hay agresores que intentan desplazar la responsabilidad de sus actos hacia otras personas, por ejemplo, hacia aquellos que difundieron el material.

Frecuentemente, los agresores también fueron víctimas del cyberacoso y en este sentido, repiten con otros el daño que ellos mismos sufrieron. La edad y el género también son factores que deben ser tenidos en cuenta: el fenómeno del cyberacoso toma fuerza entre los adolescentes jóvenes.

¿Cuáles son las consecuencias psicológicas de las víctimas del cyberacoso? Según un estudio (Kowalsky, Giumetti.Schroeder y Latlanner, 2014), puede aparecer en la víctima depresión, problemas de autoestima, ansiedad, deterioro académico, soledad, insatisfacción con la vida, uso de alcohol y drogas, estrés e ideas de suicidio.

Investigaciones en Argentina.

El 28 de octubre del 2015 tuvo lugar en la UADE el encuentro “Cyberbullying entre adolescentes: características, prevalencia, evaluación e intervención”, organizado por el Instituto de Ciencias Sociales y Disciplinas Proyectuales INSOD. Contó con la participación de un expositor internacional especialista en la temática, el Dr. Manuel Gámez-Guadix, de la Universidad Autónoma de Madrid, quien está trabajando actualmente con el CONICET.
La propuesta es hacer un estudio cuanti y cualitativo, de participación nacional e internacional sobre el fenómeno del cyberacoso en Argentina. Se preveé la administración de un cuestionario anónimo y voluntario a una muestra de adolescentes.

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