31 Mar 2020

Noticias falsas en tiempos del Coronavirus. Chequear la fuente es cuidarnos

Noticias falsas en tiempos del Coronavirus. Chequear la fuente es cuidarnos
El mundo atraviesa una situación compleja: aislamiento social, temor, incertidumbre,
desesperación y mucha información globalizada que aturde los oídos y perturba las
mentes de los ciudadanos. Los rumores, falsas teorías, afirmaciones e información sin
fundamento, están generando gran confusión y pánico.

En este contexto, son los gobiernos, las instituciones y los profesionales de la prensa la
garantía de que les llegue al pueblo información confiable. Es allí donde el usuario debe
informarse y/o confirmar la información que recibe.

De lo contrario, la realidad personal será manejadas por las mentiras o los errores de la desinformación o “noticias falsas”.
Pero esto que hoy esta pasando es distinto, la pandemia del Coronavirus es una situación
preocupante de alcance mundial, la salud la población esta en riesgo si no se cumplen
con las normas de prevención y acción dispuestas por las autoridades y quien juegue con
esto pone en riesgo a la gente.

Resulta importante destacar que la información falsa genera un daño directo y casi
inmediato a la sociedad porque afecta uno de los derechos mas importantes del ser
humano que es el acceso a la información real.

Sin embargo, la pandemia del Coronavirus representa todavía algo más grave, una
situación preocupante de alcance mundial donde es la salud de la población la que se
pone en riesgo si no se cumple con las normas de prevención y acción dispuestas por las
autoridades, y donde una información falsa respecto a estas medidas pone en riesgo a un
gran número de personas.

Desde el punto de vista jurídico, la divulgación de una noticia falsa sobre temas de salud
en medio de una pandemia podría encuadrarse en la figura de delito de intimidación
pública – en algunos casos – pero, además, podría derivar en un daño a toda la sociedad
que espera con sufrimiento, temor, respeto y esperanza, el día después, lo que vendrá
una vez que todo esto termine.

Pero debemos entender que estamos en un mundo globalizado donde las noticas fluyen
rápidamente. Información posteada en una red social o enviada por WhatsApp puede
dar la vuelta al mundo en pocos minutos y, dependiendo de las formas en que esa
información haya estado redactada (léxico, tipología, tipografía, diseño, forma de
comunicar, cantidad de likes, compartidos, visualizaciones), el nivel de credibilidad
aumentará.

Lo mismo ocurre cuando esa información se pone en boca de un tercero que
reviste cierto grado de autoridad, como por ejemplo “el doctor X afirmó que tomando un
vaso de agua hirviendo todas las mañanas se previene la enfermedad” o “el alcohol en sangre
elimina el virus por lo que el doctor X recomienda tomar dos litros de vino todos los días”.

En la mayoría de los casos la persona o la institución falsamente invocada desmiente esa
publicación ni bien toma conocimiento de ella. Pero la realidad es que la información que
fluye por las redes viaja mas rápida que las desmentidas, por lo tanto, mucha gente
podría haber creído esos falsos anuncios y actuado en consecuencia antes de conocer las
versiones correctas.

Es más, mucha información falsa o errónea puede continuar en la web y los usuarios
consumir esas noticias sin saber que fueron desmentidas. Por ello, dejarse llevar por
información sin fundamentos y de dudosa procedencia puede ser muy peligroso (incluso
si es compartida por un amigo o una persona de confianza), y solo las fuentes oficiales
son las que garantizan el chequeo previo. En este ultimo punto el riesgo de que se aplique
el principio general de los compartidos En este caso un principio general de los compartidos
puede poner en riesgo a muchos “y si me la mando un amigo debe ser verdad …”, es delicado
porque quizás se comparte información de buena fe, pero al no chequear la fuente contribuye al
crecimiento de la noticia falsa.

La información que actualmente está dando vueltas en la web sobre la pandemia que
tiene en vilo al mundo entero puede dividirse en cuatro tipologías distintas de noticias
falsas:

1) Noticias alarmantes y apocalípticas: Tratan de generar pánico en la población sin
un fundamento científico ni una fuente concreta.
Tristemente, son estas noticias falsas las que más llaman la atención del usuario y
las más compartidas en redes sociales por su característica amarillista que atrae al
inconsciente de la psiquis humana.
Una falsa noticia de este tipo puede, por ejemplo, llevar a que la gente colapse los
centros de salud generando un daño muy grave al sistema. Estas señales de alarma
en la población pueden ser consideradas como delito.

2) Noticias de optimismo extremo: Anuncian una inminente solución a la pandemia,
como que pronto se creará una vacuna, o que la mayoría de la población es
asintomática, o que a tal o cual país o ciudad nunca llegará el virus o que ya se lo
eliminó, etcétera.
En estos casos el objetivo es el de alimentar una sensación de esperanza y
optimismo en la población que a los pocos días es refutada por una realidad
contraria a esas premoniciones.
Al igual que en el punto uno, las noticias optimistas – y más en estos momentos
donde todos esperan el día que termine la pandemia – son también altamente
compartidas en redes, generando confusión y motivando a muchas personas a
realizar acciones que pueden perjudicar la salud de la población. Por ejemplo, si
se anuncia que “en la región B ya no hay más riesgo de contagio”, es probable que
alguien deje de lado los procedimientos de cuidado y prevención y se termine
contagiando o contagiando a otros.

3) Noticias con falsos procesos de prevención: Hay muchos casos de falsos profetas
que anuncian fórmulas mágicas por la web para prevenir o curar el virus – en este
caso el Covid19–. También difunden remedios caseros, promueven, la
automedicación entre muchas otras delirantes propuestas.

Circulan incluso algunos posteos o cadenas de mensajes que afirman verdades a
medias y estas son las más peligrosas. Un ejemplo de ello son los mensajes que
afirman que el COVID19 es mas leve que una gripe común o que podría pasar
desapercibido por el organismo y curarse solo lo que llevaría a bajar la guardia de
la prevención en la población.; que se cura tomando un litro de vodka por dia; o
tomando té de Jazmín; agua hirviendo en la garganta, etcétera.
Creer en una verdad a medias sin fundamentos llevaría a que muchos violen la
cuarentena y que dejen de cuidarse y cuidar al prójimo poniendo en riesgo a toda
la población.

Por estos mensajes que remiten a tratamientos de prevención curativo – si no están
suministrados por un profesional de la salud autorizado -, su autor incurrirá en el
delito de ejercicio ilegal de la medicina.
No a la automedicación. Siempre consultar a un medico habilitado.

4) Noticias falsas para generar estafas: En este caso el cibercriminal tiene un fin
económico. Detrás de una noticia sensacionalista –en estos tiempos utilizan al
coronavirus como anzuelo–, el delincuente busca obtener datos de la victima para
realizar una estafa bancaria o de tarjetas de crédito, hacerle donar dinero a una
falsa organización que lucha contra la pandemia (caso cruz roja) u obtener claves
de acceso de redes o emails para luego solicitar dinero a cambio de recuperarla.
Solo colaborar con instituciones mediante sus vías oficiales.

En resumen
Es importante comprender que una vez instalada una noticia falsa en la web ya no
es posible volver atrás, ya que un porcentaje de quienes consumieron y/o
compartieron la “noticia” la creen, más allá de la desmentida oficial. Piensan que
se les miente oficialmente y que los “Anónimos” dicen verdades que otros no se
atreven a decir. Ese es el daño infranqueable de la desinformación a través de la
fake news.
En resumen, la desinformación genera descontrol, caos y quienes las difunden de
manera intencional buscan ese objetivo. Otros lo hacen simplemente por
ignorancia, distribuyendo información no chequeada, sumándose a la ola de caos
que estas noticias generan.
Es por ello por lo que lo más importante es dudar y chequear antes de tomar como
válida una noticia que sobre estos temas puede afectarnos directamente.

Recomendaciones:
1) informarse a través de sitios oficiales de gobiernos e instituciones.
2) informase en sitios oficiales de periodismo
3) informarse en sitios y redes oficiales de profesionales de la salud
4) chequear sitios y/o perfiles ya que puede tratarse de situaciones de usurpación
5) denunciar en la red social y ante las autoridades noticias de sitios no oficiales que
puedan generar situación de pánico y alarma en la población

Por Diego Migliorisi
Abogado especialista en altas tecnologías
Máster en gestión de la comunicación política
Fundador de la Asociación Argentina de Lucha Contra el Cibercrimen
Escritor – investigador – director de 1770Argentina.com

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