31 Mar 2020

Cómo los ciberdelincuentes han adaptado sus ataques al coronavirus

La alta demanda de ciertos bienes, el aumento del teletrabajo, las limitaciones de la vida pública y el aumento de la ansiedad y el miedo, son algunos factores que han favorecido el repunte de ataques dirigidos a organizaciones, el fraude, la falsificación y la suplantación de identidades.

La Europol ha publicado un estudio en el que analiza cómo los criminales están sacando partido de la actual situación vivida debido al COVID-19. Según señala, el número de ciberataques ha aumentado de forma exponencial, a medida que los ciberdelincuentes han adaptado sus ataques a la situación, unos cambios que se pueden ver favorecidos por los siguientes factores:

•La alta demanda de ciertos bienes, equipos de protección y productos farmacéuticos;

•disminución de la movilidad y el flujo de personas a través y dentro de la UE;

•confinamiento de los ciudadanos y aumento del teletrabajo, dependiendo enormemente de las tecnologías;

•las limitaciones de la vida pública, lo que hace que algunas actividades delictivas sean menos visibles y sean desplazadas al ámbito doméstico o digital;

•el aumento de la ansiedad y el miedo; y

•la disminución de la oferta de ciertos bienes ilícitos en la UE.

Asimismo, la Agencia recoge en su informe la evolución del crimen en función de cuatro grandes áreas: cibercrimen, fraude, falsificación y robo. En el caso de cibercrimen, se ha notado un notable aumento de los ataques dirigidos a organizaciones y se espera que estos continúen elevándose.

Los delincuentes han utilizado la crisis COVID-19 para llevar a cabo ataques de ingeniería social relacionados con la pandemia para distribuir varios paquetes de malware. También es probable que los ciberdelincuentes busquen explotar un número creciente de vectores de ataque a medida que un mayor número de empresarios imponen el teletrabajo y permiten conectarse a los sistemas de sus organizaciones.

En cuanto al fraude, en las próximas semanas se verá cómo aparecen nuevas o adaptadas modalidades de estafa, aprovechándose del miedo generalizado. Estos incluyen varios tipos de versiones adaptadas de esquemas de fraude telefónico, estafas de suministro y estafas de descontaminación. Se puede esperar que surja un gran número de esquemas de fraude nuevos o adaptados en las próximas semanas si los estafadores intentan capitalizar aún más los temores de las personas en toda Europa.

Por su parte, los delincuentes que se dedican a la falsificación han enfocado su objetivo en los productos sanitarios, lo cual implica un enorme riesgo. La venta de equipos de protección personal y productos farmacéuticos falsificados se ha multiplicado desde el estallido de la crisis. Existe el riesgo de que los falsificadores utilicen la escasez en el suministro de algunos bienes para proporcionar cada vez más alternativas falsificadas tanto online como offline.

Por último, los ladrones están utilizando la suplantación de identidades con la excusa de ofrecer información o productos relacionados con el coronavirus, para cometer sus robos. Esto incluye estafas conocidas que implican la suplantación de representantes de las autoridades públicas. Se espera que empresas e instituciones médicas sean cada vez más objetivo de los robos organizados.

A pesar de la introducción de nuevas medidas de cuarentena en toda Europa, la amenaza del delito sigue siendo dinámica y los tipos de actividades delictivas nuevas o adaptadas continuarán surgiendo durante y después de la crisis.

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