20 Sep 2020

En aislamiento se multiplicaron las estafas telefónicas y virtuales

Por Esteban Bueseckinterior@elterritorio.com.ar

“Hola, te llamo desde Claro para informarte que te ganaste 150.000 pesos. Te voy a pedir unos datos para que puedas acceder al premio”. La modalidad se repite con llamados o mensajes desde remitentes desconocidos, pero siempre es más o menos igual: ofrecen un premio de una empresa o un beneficio del estado que el destinatario nunca solicitó. Y aunque parezca insólito, decenas de personas caen en este tipo de estafas. Es que el ciberdelincuente se adapta a los tiempos y cambia los métodos.

En cuarentena, por el uso obligado de los medios digitales, este tipo de delitos se multiplicó considerablemente, coinciden los consultados por este medio. En pocos minutos la víctima puede perder el sueldo, ahorros de toda la vida o quedarse con un crédito que nunca pidió.

Según datos de la Asociación Argentina de Lucha Contra el Cibercrimen (AALCC), las denuncias por delitos informáticos crecieron un 30 por ciento desde el inicio del aislamiento obligatorio y parecen no tener techo hasta el momento.

Actualmente los delincuentes le dicen a su víctima que lo ayudarán a cobrar el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) o que salieron beneficiados con un crédito hipotecario para comprarse una casa. Esas son dos de las modalidades más comunes en estos tiempos, señalan.

“La cuarentena nos obligó a aprender a usar la tecnología de forma acelerada y por ahí a mucha gente le faltan los principios básicos para los cuidados de suplantación de identidad ante los medios digitales, como el phishing”, explicó a El Territorio Gustavo Sposato, que trabaja en la Dirección de Policía Científica de Misiones y es perito analista programador del Superior Tribunal de Justicia de la provincia.

“El phishing es una problemática mundial y se vio agravada por el aislamiento”, dijo Sposato.

Allí el ciberdelincuente utiliza un conjunto de técnicas que persiguen el engaño a una víctima, ganándose su confianza, haciéndose pasar por una persona, empresa o servicio de confianza para manipularla y hacer que realice acciones que no debería realizar.

“Es un tipo de ingeniería social en que una persona, el delincuente, trata de quedarse con los datos digitales de otra persona como el usuario y contraseña, o datos de la tarjeta de crédito o débito. Esa es información muy confidencial que la persona no debería otorgar de forma telefónica, pero hoy la pandemia nos obliga a que todo lo tramitemos por teléfono o vía internet, por eso uno debe saber hasta que límite llegar al dar información privada”, explicó el experto.


Estar alerta

De esta forma, la clave está centrada en cómo reconocer este tipo de delitos y así evitarlos.

“Generalmente llaman y te dicen: ‘Usted salió beneficiado con tal premio, ingrese al homebanking y asocie el número de CBU o envíe usuario y contraseña’. Pero el banco nunca va a pedir un usuario o contraseña que le remita o asocie al número de CBU. Porque al asociar al número de CBU, posteriormente se puede extraer dinero de la cuenta”, alertó Sposato sobre una de las cuestiones que deben llamar la atención.

“Muchas veces el estafador dice: ‘Vamos a asociar el número de CBU para chequear que la cuenta bancaria funcione normalmente’ o ‘envíe X cantidad de dinero para ver que todo funcione’ y de esa manera está asociando su cuenta bancaria con la del delincuente”, expuso.

Otra modalidad común de estafa es cuando piden a la persona que se dirija hasta un cajero automático. “Desde el banco nunca van a pedir al cliente que se dirija hasta un cajero automático y les dé un dato personal. Ahí es cuando la persona se debe alertar”, indicó.

“A veces el estafador dice a su víctima: ‘Hay un problema con los pagos y necesitamos que ingreses a este link para recuperar usuario y contraseña’. En realidad el estafador lo que hace es redirigir a la víctima a otra página web donde, a través de la ingeniería social, le va a sacar usuario y contraseña para sustraer dinero”, comentó y ejemplificó con un caso en el que usaron la figura de un famoso para estafar.

“Me pasó en un caso donde a la persona le dijeron: ‘Usted ganó un premio en el programa de Susana Giménez’, y la persona le dijo ‘nunca miré ese programa’ y le cortó porque detectó esa maniobra extraña. Esas cosas a las personas les tienen que llamar la atención y si siguen con dudas comunicarse, con una persona experta o alguien de confianza”, señaló.

Si a la persona le dicen que salió ganadora de algún premio o beneficio bancario, “mi consejo es que ingrese a la página del banco o llame y verifique si realmente es así”.

A la pesca
Por la cuarentena “mucha gente se bancarizó a la fuerza, y si tiene muy poca experiencia, cae en estas estafas”, dijo Enrique del Carril, el director del Cuerpo de Investigaciones Judiciales del Ministerio Público Fiscal de la Ciudad de Buenos Aires.

“Se invirtió el orden: ahora la gente sale a buscar una respuesta y es contactada por estos estafadores que están pescando en una pecera. Es una modalidad más burda que empezó porque ahora la víctima es más inexperta: por ejemplo, un anciano que nunca tuvo una tarjeta de débito, no puede salir de su casa y busca en Google cómo cobrar la jubilación porque los bancos están sobrepasados y no contestan el 0800”.

Creatividad
En tal sentido, Sposato insistió en que la creatividad de este tipo de delincuentes es infinita y muta permanentemente, por eso siempre hay que estar alerta ante posibles engaños de todo tipo.

“Los cibercriminales mutan sus métodos de estafa, no es culpa del estafado sino que cada vez estas personas se hacen más ingeniosas. Hasta las multinacionales o figuras reconocidas como Bill Gates fueron hackeadas en las redes sociales. Por eso la recomendación es siempre tener actualizado el antivirus, verificar todo con fuentes oficiales, no dar información personal”, precisó.

Cuando llegan este tipo de mensajes dudosos, no hay que borrarlos porque son la prueba de rastreo para llegar al estafador, comentó.

En ese sentido, la clave es denunciar en cualquier dependencia policial. “Así se puede trabajar en conjunto con el Juzgado de Instrucción y se siguen las huellas digitales que deja la persona autora del hecho ilícito”, relató.

Este tipo de delitos es común que se genere en provincias con alta densidad poblacional, donde hay muchas oficinas de call center, como Córdoba y Buenos Aires, o desde unidades carcelarias.

Por último, pidió no asustarse pero sí tener mucha precaución. “Y si no comprende mucho, que lo consulte con una persona de confianza y en caso de duda, que no haga la operación”, cerró.

Piden no tener vergüenza y denunciar los hechos

La abogada Gabriela Grima atendió en el último tiempo a varias personas, principalmente adultos mayores, que fueron víctimas de estafas telefónicas o virtuales. Cuando detectan que fueron estafados, señala, sienten principalmente vergüenza.

“Las modalidades de estafa y las palabras van cambiando y generalmente la gente mayor no se da cuenta de que todo puede ser una estafa. El último caso que atendí era el de un hombre al que le descontaron todo el sueldo por un supuesto crédito que habría sacado de forma online”, ejemplificó en diálogo con El Territorio.

Así, hay muchos de sus clientes que ahora se rehúsan a hacer trámites online o a tener tarjeta de débito o crédito.

“Apuntan principalmente al adulto mayor porque son un sector vulnerable o se aprovechan de personas que no cobran un sueldo alto, le sacan todo el sueldo y la persona queda sin recursos para acceder a la Justicia o consultar a un abogado. La persona queda indefensa económicamente e ingresa en la burocracia de las oficinas de Defensa del Consumidor o del Usuario Bancario, mientras tanto sigue sin dinero”, explicó. Y se refirió a la necesidad de que exista asesoría jurídica gratuita para el adulto mayor.

“El adulto mayor es muy vulnerable y sufre todo tipo de estafas en la vida cotidiana y con diversas modalidades: desde ir a la verdulería y que no le muestran cuánto pesó el kilo de manzanas en la balanza hasta en el banco o con la energía eléctrica. Hasta la luz le hurtan a los adultos mayores”, expuso sobre los casos que atiende a diario.

En ese sentido, ya se empieza a hablar de consumidores hipervulnerables. “Existe un grupo de consumidores cuya vulnerabilidad se encuentra absolutamente incrementada en razón de condiciones sociales, pobreza, discapacidad, analfabetismo (…) en los que la asimetría se ve agudizada”, advierten desde la Secretaría de Comercio.

“No hay que tener vergüenza y denunciar. No hay que quedarse callados o con vergüenza porque eso hace a la impunidad del estafador y a que estafen a otros. Estas situaciones se tienen que dar a conocer, hay que denunciar y alertar a la sociedad”, afirmó la especialista.

Ante cualquier situación que parezca sospechosa se debe acudir a hacer la denuncia a la comisaría más cercana o llamar al 0376-4447618, que pertenece a la Dirección de Cibercrimen de la Policía de Misiones y atiende las 24 horas del día.

Trámites para el IFE o premios, los señuelos

En este tiempo de cuarentena por el coronavirus, fueron varios los misioneros que cayeron en la trampa y fueron estafados bajo distintas modalidades: gestiones para obtener el IFE, premios, entre otras.

En Puerto Iguazú, por ejemplo, se registró una serie de intentos de estafas con la inscripción en Anses para recibir el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE). Primero la modalidad fue el ofrecimiento a varias personas para hacer el trámite, pero a cambio del 10% del pago que iban a recibir; al notar la maniobra fraudulenta, desde Anses salieron a realizar operativos en los barrios para la inscripción de los vecinos y, por otro lado, la Dirección de la Juventud de la Municipalidad, hizo lo propio.

No obstante, cuando el gobierno nacional lanzó la inscripción del Registro Nacional de Trabajadores y Trabajadoras, los intentos de estafa volvieron a surgir. La nueva modalidad de estafa consistía en ingresar a una página e inscribirse con la posibilidad de beneficiarse con una ayuda de 16.000 pesos, pero los estafadores cobraban a los ciudadanos la suma de 3.000 pesos para realizar la inscripción.

“Yo puse ‘me importa’ en la publicación, me escribieron por mensaje privado y el joven se ofreció a ir a mi casa para realizar el trámite. Cuando llegó me explicó en qué consistía y que debía pagar los 3.000 pesos en el momento. Le dije que no tenía, que por eso me quería inscribir, que vivo de la venta de verduras en la calle y no me estaba yendo bien”, contó Rosana, en diálogo con El Territorio.

Rosana se comprometió a pagar cuando percibiera el beneficio. “Le dije: ‘Cuando cobro te pago’, y me dijo que no funcionaba así y que la inscripción cerraba el 31 y ya era 28 de agosto. Que debía reunir el dinero para hacer la inscripción”, explicó.

“Estaba desesperada porque no sabía cómo hacer el trámite, apenas manejo las redes sociales y me costó mucho hacer los trámites para el IFE. Al día siguiente fui a la despensa y mi vecina me dijo que el trámite era gratuito y en un ratito me lo hizo en el celular. Pero conozco a varios vecinos que sí pagaron y si yo tenía la plata hubiera pagado también, casi me estafaron”, reconoció la mujer.

Mientras, en Montecarlo en lo que va del año se denunciaron ocho casos de estafas telefónicas, algunas sobre supuestos beneficios del IFE, otras por aparentes premios de automóviles.

Si bien son pocas las denuncias policiales, muchas se llevaron adelante a través de las redes sociales, donde los estafados advierten a los demás de las metodologías para que no le vuelva a ocurrir a nadie. En las estafas cayeron tanto adultos mayores como jóvenes que accedieron a dar sus datos personales y hasta números de CBU. La mayoría de los estafados vive en las colonias y barrios populosos.

Las metodologías utilizadas para las estafas fueron la supuesta entrega de automóviles y el depósito de un monto para la tramitación del título del vehículo. A través de la obtención de los datos personales de sus víctimas les vaciaron las cuentas y desaparecieron.

En ese sentido, desde Cibercrimen de la Policía alertaron: “Los organismos del Estado, como Anses, y los bancos no tienen gestores particulares para decirles que recibieron un bono”. Y recomendaron bajo ningún punto de vista trasladarse a un cajero para dar datos de cuenta, clave de seguridad o token.

Por su parte, el miércoles de la semana pasada efectivos policiales que realizaban tareas de prevención sobre la avenida Sarmiento, de Oberá, notaron a una mujer que gesticulaba y se mostraba nerviosa mientras mantenía una conversación telefónica. Los uniformados se acercaron para ofrecerle ayuda y constaron que del otro lado de la línea se oía una voz masculina que solicitaba los datos de su tarjeta.

Ante la sospecha de hallarse frente a la posible comisión de un delito, los efectivos instaron a la señora a cortar la llamada, lo que finalmente hizo.

Luego comentó que un par de horas antes recibió un mensaje de WhatsApp en el que le anunciaron que había ganado un auto 0 kilómetro en un sorteo realizado entre los usuarios de una empresa telefónica. El único requisito era depositar 15.000 pesos para un supuesto seguro para el traslado del rodado desde Córdoba hasta Oberá.

La mujer cayó en la treta y se dirigió al banco a realizar la transacción, volvió a llamar al número de contacto y fue entonces que le pidieron su número de tarjeta, lo que no llegó a suministrar por el rápido accionar policial.

Distinta fue la situación padecida por Ilda R. (52) y su marido, quienes cayeron en las garras de malvivientes que los estafaron con el cuento de que habían ganado un premio por una línea telefónica en desuso.

“Llamaron por teléfono y preguntaron por mi marido diciendo que tenía un premio muy importante, pero para cobrar tenía que depositar 8.000 pesos en Rapipago. El supuesto premio eran 200.000 pesos. Depositamos la plata y después nos pidieron 8.100 más por unos papeles. Luego pidieron 2.700 más, pero le dije a mi marido que me parecía una estafa”, detalló.

 fuente : el territorio

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